Media hora, tu semana encima de la mesa
Sin coste. Me cuentas qué hiciste el martes por la tarde, en qué se te paró el trabajo y qué llevas meses aplazando. Sales sabiendo por dónde tirar, conmigo o sin mí.
No hay cuenta atrás ni plazas que se acaban. Escribes cuando puedas.
Qué pasa después
Te contesto yo, buscamos hueco, y la media hora se corta a la media hora aunque la conversación esté buena. Si de ahí sale algo que construir, te digo cuándo tendrás una propuesta. Y si no, también.
Qué no pasa
No te meto en ninguna lista, y no hay una segunda llamada para venderte lo que no vimos en la primera.
Dime cuál de estos se parece a lo tuyo
Pincha el suyo y se te abre el correo ya escrito, con el asunto puesto. Lo cambias antes de enviarlo, faltaría más.
El correo, ya escrito
David, soy Leia
David, soy Leia. Lo que se me está comiendo la semana es:
Un mensaje por LinkedIn vale igual.
O escribes aquí mismo
Si no te apetece abrir el correo, esto llega igual.