Saltar al contenido

Método Nexo

De saturado y sin criterio,
a decidir tú qué hace y qué no.

Punto ADonde empieza

Cuatro pestañas abiertas y el lunes encima

Probaste dos herramientas este mes. Ninguna se quedó.

PrimeroFase 1 · Análisis de Fugas

Miramos tu semana de verdad

¿Qué hacemos?

La real, no la que pone en el procedimiento. Las tareas que se repiten, las que pesan los lunes, y las excepciones que solo conoce quien lleva años en el oficio. Aquí todavía no se toca ninguna herramienta.

Resultados

Sales con las tareas que se repiten señaladas, y con cuáles se pueden delegar hoy mismo y cuáles no. Y con un número tuyo apuntado: cuánto tardas hoy en eso que te pesa. Ese mismo número se vuelve a mirar el último día.

DespuésFase 2 · Prototipado IA

Se monta con tu día a día

¿Qué hacemos?

Eso que ha salido de la fase 1, se convierte en un sistema concreto, con tu trabajo y la lógica que solo tiene sentido para quien lo conoce. Se prueba con un caso tuyo de verdad y se ajusta.

Resultados

La primera versión funcionando, con tus palabras y tus excepciones dentro, probada contra un caso tuyo y no contra un ejemplo de manual. Y más de un camino encima de la mesa, no una sola opción.

Y entoncesFase 3 · Despegue Funcional

Se rompe y se arregla

¿Qué hacemos?

Lo que se rompe, lo arreglamos. Lo que pide un ajuste, lo ajustamos. Es la parte que casi todo el mundo se salta, y es la que separa el «lo probé una semana y lo dejé» del «ya no lo hago de otra forma».

Resultados

El sistema aguantando los casos raros, esos que solo aparecen una vez al mes. Y tú sabiendo tocarlo cuando te cambie el trabajo, que te lo va a cambiar.

Punto BDonde acaba

Sabes qué pedirle y para qué

El primer día
Semana 2
Semana 4

Así llegas y así sales. No es un recorrido idealizado y no son tres semanas de curso.

¿Cómo quieres que tu IA se comporte?

La primera pregunta que pongo encima de la mesa, antes de tocar ninguna herramienta. Y no se contesta en general: se contesta tarea por tarea.

La haces una vez

La haces cada semana

Si falla, ¿pasa algo?

No

Consejero

Tú decides al final.

Lo consultas antes de esa conversación a la que llevas días dando vueltas, te devuelve un par de cosas, y eliges tú.

Ej. preparar una conversación

Copiloto

Firmas tú, sin excepción.

Va contigo cada lunes y te deja los borradores medio escritos. Tú los miras, los tocas y los mandas.

Ej. el seguimiento de tus propuestas

Chófer

Lo hace y se va.

Le dices a dónde quieres llegar, te deja allí y se acabó. No vuelve a aparecer hasta que lo llames.

Ej. resumir un documento largo

Conserje

No te llama a la puerta.

Está ahí cada mañana haciendo lo mismo, y solo avisa si aparece algo raro. Del resto no te enteras.

Ej. etiquetar lo que entra al correo

Fuera del mapa

Y luego están las tareas donde la IA no entra. La conversación que llevas dos semanas posponiendo, mirando a la cara y sin papel preparado. Esa es tuya entera.

El hombre, siempre el último validador. Y no en todo: donde equivocarse no cuesta nada y el error se ve a la primera, no hace falta nadie mirando.

El error que veo cada semana: casi todos queremos un copiloto donde bastaba con un conserje. Ponemos la IA encima de cada decisión para clasificar correos, y luego la soltamos sin revisar en el correo donde nos jugamos un cliente de tres años. Freno donde no hace falta, y suelto donde más cuesta arreglarlo después.

Hay dos maneras, y las dos valen lo mismo

No cuesta menos construirlo juntos, porque a mí no me cuesta menos: son más sesiones y más calendario.

Quieres el resultado

Te lo construyo yo

Lo recibes montado y funcionando.

La garantía

Si al terminar de montarlo no ves un sistema funcionando en tu trabajo real, no seguimos y no pagas lo que queda.

Quieres saber hacerlo

Lo construimos juntos

Lo montas tú y yo voy al lado. Las sesiones van contadas en la propuesta, y las que se pasen se pagan aparte.

La garantía

La misma, y aquí depende de ti también: vienes a las sesiones y haces el trabajo de en medio. De lo que montas tú los días que no apareces no puedo responder.

Se garantiza el proceso. El resultado no.

A veces lo que hace falta es construir algo entero

Sistemas a medida, montados sobre cómo trabaja esa empresa concreta. No hay dos iguales. Y casi nadie llega pidiendo un sistema: llega con una frase.

Una puerta de cristal de oficina cubierta de decenas de notas de papel pegadas, con la oficina desenfocada al otro lado.

«Que el equipo deje de preguntarme lo mismo cien veces.»

Un folio impreso con un párrafo subrayado a lápiz, encima de una pila de carpetas con pestañas de colores.

«Que no se invente nada y me cite de dónde lo saca.»

Una mesa de reunión cubierta de papeles sueltos, con una estantería de archivadores sin etiquetar detrás.

«Tengo todo esto suelto y no sé por dónde empezar.»

Un portátil cerrado sobre una mesa de madera y, al lado, una nota escrita a mano con una pluma encima.

«Que escriba a mis clientes sin que parezca un robot.»

Un monitor de oficina visto de lado, con un portal web lleno de filas de una tabla, y al lado el ratón y un impreso en papel.

«Que entre en ese portal y me lo saque.»

Un botón rojo de parada en un cuadro de acero limpio, con dos pilotos apagados al lado.

«¿Y si falla y no me entero?»

Todo esto empieza por mirar

Antes de proponerte nada nos sentamos a mirar tu semana. Si de ahí no sale nada que construir, te lo digo y ya está.

Media hora, y no cuesta nada