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Expediente 01 · Anakin

Pedía cambiar una línea y le devolvían el texto entero

Se organiza entero con IA: el trabajo, los entrenos, hasta la compra. En las conversaciones largas se le van olvidando sus normas, y lo que vuelve ya no se parece a lo que él escribió.

Se organiza entero con IA

El trabajo, los entrenos, hasta la compra de la semana. No es de los que la han probado dos tardes: la usa todos los días y le saca partido.

Y aun así, dos cosas se le repetían.

En las conversaciones largas, la IA se le iba olvidando de sus normas. Sus líneas rojas, las que había escrito al principio con cuidado. Y la otra le fastidiaba más: pedía arreglar una cosa, una sola, y le devolvían el texto entero reescrito. Lo que volvía ya no se parecía a lo que él había escrito.

Cambiar de herramienta no arregla esto

Aquí la herramienta falla un poco, es verdad. En una conversación larga lo primero que dijiste pesa cada vez menos.

Pero probar otra no lo arregla, porque el problema no está en cuál usas.

Parecía que la IA se olvidaba de sus normas. Era dónde vivían sus normas, y cómo pedía los cambios.

Sus normas estaban escritas dentro de la conversación, así que se iban corrompiendo por el camino. Y sus peticiones estaban escritas en abierto, así que le devolvían un refrito.

Vídeo

David contando este caso.

Sacar las normas de la conversación

  1. Tus líneas rojas viven fuera del chat. En un documento aparte, no dentro de lo que estás hablando. Ahí no las erosiona nada.
  2. Se repasan antes de cada respuesta. No al principio y ya: cada vez.
  3. Se corrige por trozos, no por refrito. Toca solo esa pieza, y dime qué has cambiado y qué no. Un antes y un después que puedas mirar en diez segundos.
  4. El visto bueno lo das a ese cambio. No a todo otra vez.

El tercer punto es el que más se agradece el primer día. Cuando lo que vuelve viene señalado, dejas de leerte el texto entero buscando dónde te la han colado.

Montarlo afinado a sus líneas rojas y a sus tareas de verdad es otra conversación, y esa se tiene con calma.

De método, no de modelo

Cuando algo sale mal con la IA, lo primero que miramos casi todos es si habrá otra mejor. El síndrome del objeto brillante, que me lo aplico yo el primero. Es el sitio más cómodo donde mirar, porque no nos toca cambiar nada.

Aquí la respuesta estaba en dónde guardaba sus normas y en cómo pedía los cambios. Dos cosas suyas, y las dos se pueden cambiar esta semana.

Los de al lado

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