Expediente 02 · Ashoka
Llevaba meses sin mover un archivo y se llamaba vaga
Todo su trabajo comercial vivía dentro de un asistente que se montó ella. Quería pasarlo a la versión de equipo sin reconstruirlo, y lo iba dejando para la semana siguiente.
Todo su trabajo vivía dentro de un asistente
Se lo montó ella. Un asistente propio con su forma de proponer, sus conversaciones, sus documentos, una carpeta por cada propuesta.
Funciona. Ese es el punto de partida, y no es poca cosa.
Quería pasarlo a la versión de equipo sin reconstruirlo desde cero. Llevaba meses aplazándolo. Ella lo llamaba pereza.
Eso no es pereza
Se lo dije tal cual, y lo creo de verdad. Nadie se pone a mover los muebles cuando todavía no sabe dónde van las paredes.
Y hasta que eso no está claro, mover archivos es trabajo tirado. Lo mueves, y a las dos semanas lo vuelves a mover.
Lo que tenía parado no era una tarea. Era una pregunta que no se había sentado a contestar, y las preguntas sin contestar no se notan en la agenda. Solo se notan en lo que no avanza.
David contando este caso.
Una fase primero, y usar en vez de reconstruir
Su trabajo tiene dos partes, y las vio ella, no yo. La de antes de enviar, que es recoger notas y correos y preparar la propuesta. Y la de después, que es el seguimiento y las objeciones.
Se empieza por la primera. Por orden, como dijo ella.
- Su método y su plantilla, a una base propia. Se saca de ahí lo que es método de verdad, su forma de proponer y su tono, y queda montado como base. Ahí muere la duda de qué conservar. Y cada propuesta con su sitio: todo lo de ese cliente junto, no repartido entre conversaciones y documentos.
- Suelta lo del cliente, sale el borrador con su voz. Notas y correos entran, primer borrador sale, con su estructura. Y tirando de lo que ya le funcionó en propuestas parecidas.
- Se rehace una propuesta suya. Una que ya hizo a mano, rehecha con el sistema, para verlo con algo real y no con un ejemplo de manual. El borrador lo cierra ella. Siempre.
- Y luego, la segunda parte. Cuando la primera rueda, el seguimiento entra sobre la misma base. Sin reconstruir nada.
El atasco casi nunca es el que uno nombra
Ella llegó con una palabra para lo que le pasaba, y la palabra la señalaba a ella. Eso es lo que hace que un atasco dure meses: cuando el diagnóstico es un defecto de carácter, no hay nada que arreglar.
Cuando resulta que lo parado era una decisión, ya sí. Una decisión se toma en una tarde.
Los de al lado
¿Te has visto en este?
Escríbeme con la clave del expediente y ya sé por dónde empezar. Tú no tienes que redactar nada: el correo va escrito.
O mira qué es el café virtual antes de escribir.